El proyecto más grande de Nintendo y su ambiciosa inmersión en mundos abiertos se resuelve con el triunfo de la valentía, el talento y la innovación. La compañía reinventa Zelda poniendo patas arriba todas y cada una de sus convenciones, pero al mismo tiempo realizando un ejercicio de respeto  hacia los cimientos de la saga. Es el más grande, el más libre y el más detallado de todos. Un videojuego que pasará mucho tiempo hasta que veamos algo parecido. Como su propio nombre dice, es… leyenda.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild es la entrega más reciente de una de las sagas más mimadas por Nintendo (después de Mario, por supuesto) y de las más apreciadas en la industria de los videojuegos en general.

El título llega en un momento preciso: para impulsar las ventas de la Nintendo Switch. Pero también es importante resaltar que BOTW estuvo en en La Cocina de Nintendo alrededor de cinco años.

Zelda: BOTW es, me atrevería a decir, el único juego que vale la pena para la Switch, al menos hasta ahora. La buena noticia es que para los dueños de una Wii U, BOTW cuenta con una versión idéntica en el contenido aunque un escalón por debajo en el apartado técnico.

Ya entrados en el juego, hay que decir algo desde un principio: todo lo que se ha leído en Internet, del hype, de lo épico que es el juego, de las calificaciones 9/10 o 10/10… todo, absolutamente todo, es real.

Desde el 3 de marzo que salió a la venta Nintendo Switch y BOTW he estado pegado a la consola el mayor tiempo posible jugando, explorando y deleitándome con lo que ha sido, posiblemente, el mejor juego en la industria.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild se basa en el mismo mundo (Hyrule) de todas las entregas anteriores. La diferencia es que ahora estamos un siglo después de haber combatido la batalla con Ganon. BOTW está situado en una era tan “futurista”, que Link, nuestro querido, amado y callado héroe, tiene una tableta que es la pieza clave para cumplir todas las misiones, principales o secundarias. Link despierta de un sueño profundo en el que lo pusieron a dormitar para recuperar sus fuerzas y, cuando llegara el momento adecuado, despertar para volver a atacar a su enemigo Ganon.

Link, explorando todo el mapa, tendrá que ir encontrando camino, mejorar su armadura, equipo de combate, descubrir pociones, domar a las bestias, encontrar sus antiguos artículos (como la espada y escudo) y prepararse para la misión final derrotar a Ganon y rescatar a la princesa Zelda.

BOTW es un juego de mundo abierto (o sandbox), así que te esperan horas de suspense, batallas, pensamiento y análisis, caminar, galopar y suspenderte por los aires del inmenso mapa que a veces parece no tener fin. Es importante mencionar que BOTW es el primer juego de la saga de Zelda que es de mundo abierto, y Nintendo lo ha hecho muy bien.

BOTW es un juego que no se debe jugar a prisa; debes disfrutar (y completar) todas las misiones, buscar regalos dispersos por el reino e intentar dominar cada esquina de Hyrule.

Zelda está realizado en base a la herencia de la saga en sus decadas de existencia. Pero de alguna forma, las entregas anteriores (que han sido excelentes como la joya que es The Ocarina of Time) han sido mejoradas con creces en The Breath of the Wild. Sin menospreciar las versiones anteriores, podemos concluir que en esta ocasión Nintendo se ha superado.

Muy a favor de la compañía Nipona, el juego no necesita 4K para ser galardonado, o tampoco necesita correr en una consola con monstruosas especificaciones. De hecho, BOTW tiene gráficos con un brillo y con un acabado difuminado que parece llevarse a cabo en un sueño. Es claro que los gráficos no son punteros, pero el brillante apartado artístico disimula sus carencias y lo que ofrece es suficiente para no afectar las sesiones de juego.

Nintendo expresó que Breath of the Wild tomará lugar en un mundo abierto completamente interconectado, similar al primer juego presentado de la serie, The Legend of Zelda, y con menos énfasis en las entradas y salidas de los calabozos. Esto último, de acuerdo con Eiji Aonuma, está hecho de modo que los jugadores tengan más libertad, lo que les permite decidir a dónde se dirigen y cómo llegar ahí.

Los usuarios pueden viajar por tal mundo a pie o a caballo, aunque también es posible con Epona mediante Amiibo. Los caballos utilizan inteligencia artificial para evadir obstáculos obvios, de tal forma que el jugador se concentre en otros objetivos, como blandir la espada o disparar flechas. Link puede saltar del caballo y visualizar su entorno en cámara lenta para apuntar eficazmente a sus enemigos.

El pilar del juego es lo que hace que Breath of the Wild sea un mundo tan atractivo de ver como de jugar. Se ha logrado construir una fórmula de movimiento ilimitado sumamente elegante, que consigue que cosas aparentemente sencillas puedan convertirse en un ameno reto. Por un lado nos da completa libertad de movimiento, Link puede escalar cualquier montaña, muro o estructura que se le antoje en el mundo abierto; puede nadar por ríos, lagos y mares a placer; o caer desde cualquier altura para planear plácidamente y recorrer largas distancias sin pisar el suelo. Pero tal habilidad de forma ilimitada acabaría por trivializar el mapeado y daría menos lustre al viaje. Así que se ha llegado a una gran solución por medio de una barra de esfuerzo, que determina el tiempo que podemos estar haciendo actividades físicas intensas.

Link observando la Luna Carmesí

Si hay un pasatiempo por excelencia en este The Legend of Zelda es sin duda la recolección de recursos y su procesamiento para crear platos de cocina y elixires. A lo largo de nuestro viaje encontraremos en todo momento flora y fauna que podemos usar para crear una infinidad de recetas con efectos diversos más allá de recuperar vida, así como minerales que podremos extraer para, entre otras cosas, mejorar nuestro equipamiento, por no hablar de los diferentes restos que podemos obtener de la derrota de los enemigos tales como huesos, ojos, o casquería variada.
El proceso es sencillo pero divertido e invita a la experimentación. Podemos combinar hasta cinco elementos de nuestro inventario en una cazuela al fuego, lo que puede resultar en algo exitoso o en un amasijo indefinido que es mucho menos que la suma de sus partes.

Link con el “Traje del preludio”
Link con el “Traje del crepúsculo”

La progresión más significativa de Link a lo largo de la aventura reside en, como hemos mencionado anteriormente, los corazones que determinan su salud y en la barra de esfuerzo -que también tiene aplicaciones en combate ya que nos facilitará “cargar” ataques por más tiempo y por tanto haciendo más daño-. Para conseguirlos, debemos explorar los alrededor de 100 santuarios repartidos por Hyrule, el nuevo concepto que sustituye en cierta medida a las tradicionales mazmorras y que son pequeñas pruebas de ingenio cuya conquista nos permitirá obtener unos ”símbolos de valía”.

Otro elemento distintivo de Breath of the Wild es un aumento considerable de la exigencia en combate frente a otras entregas de la saga. Más que un aumento de la dificultad, que realmente no lo es, es más bien una intencionalidad de que el jugador no se duerma en los laureles. En este Zelda se muere mucho más que en otras entregas principales, pero fundamentalmente porque se castigan mucho más los errores y es fácil que un enemigo cualquiera quite una cantidad exagerada de corazones de un impacto.

Aunque el inventario es ilimitado para materias primas y productos, sí es limitado para armas, escudos y arcos -aunque se puede expandir-. Breath of the Wild apuesta por una filosofía de inventario curiosa, que invita a no encariñarse con ningún arma en concreto y tener unas altas dosis de versatilidad, en lo que será una decisión de diseño cuestionada pero que funciona en este contexto. Todas nuestras armas, arcos y escudos tienen una durabilidad muy limitada, especialmente si las usamos contra escudos o enemigos especialmente resistentes. Incluso armas especiales únicas obtenidas de misiones principales están sometidas a las mismas reglas y las perderemos al cabo de unos cuantos combates aunque en estos casos podremos recrearlas, aunque no de forma barata precisamente.

Conclusión

Ha merecido la pena la espera, The Legend of Zelda: Breath of the Wild es uno de los juegos más ambiciosos y sorprendentes de la amplia historia de Nintendo, con el que no han tenido reparos en poner patas arriba una saga tan querida y venerada, lo que ya de por sí es digno de elogio. Desafiante, divertido, bonito, abrumadoramente grande, Nintendo nos ha demostrado que puede haber muchas maneras de interpretar los mundos abiertos, y que queda un camino ilimitado por recorrer en este tipo de juegos. Si te gustan las grandes aventuras, te lo vas a pasar en grande con Breath of the Wild, un antes y un después en esta gran saga.

Puntos positivos

  • Una libertad enorme para jugar como quieras.
  • Muy estimulante: te obliga a experimentar y pensar.
  • Cada segundo que juegas es divertido y sorprendente.

Puntos negativos

  • Una historia demasiado sencilla y convencional.
  • Problemas de rendimiento en determinadas circunstancias climatológicas en el propio juego.
  • Enemigos finales que son algo flojos.

  • 9.9/10
    Zelda: Breath of the Wild. Análisis - 9.9/10
9.9/10

Resumen

Desafiante, divertido, bonito, abrumadoramente grande, Nintendo nos ha demostrado que puede haber muchas maneras de interpretar los mundos abiertos, y que queda un camino ilimitado por recorrer en este tipo de juegos. Si te gustan las grandes aventuras, te lo vas a pasar en grande con Breath of the Wild, un antes y un después en esta gran saga.

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