Soy un fan de Star Wars. Que quede esto patente desde el principio, hablaré desde el corazón y estoy profundamente implicado con el universo que creó George Lucas, que ha sido subsecuentemente ampliado por series, cómics y cientos de libros. No recuerdo la primera vez que vi alguna película de la saga original, crecí con ellas y he coleccionado merchandising desde que de niño me regalaron mi primer muñeco de C3-PO. Fui al cine a ver las ediciones especiales de los episodios 4 a 6 y recibí con la exaltación de tener por fin nuevas historias los estrenos de los episodios 1 a 3. Cuando hace tres años anunciaron que Disney se hacía con los derechos mi emoción fue enorme ¡Si de niño hubiera sabido que harían episodio 7 a 9! Y ahora, después de haberla visto ya dos veces, puedo decir que el episodio 7 me ha hecho volver a sentir como ese niño con un muñeco de plástico dorado entre sus dedos.

starwars

Como película es impecable. Consigue lo que pretende, entretenimiento máximo, emoción, diversión y pura aventura. Emociona tanto por felicidad como por tristeza. El gran descubrimiento es Daisy Ridley, que encarna la que es llamada a ser la nueva heroína de la saga ¡Como llena la pantalla ella sola! ¡Y con su juventud! No hace falta decir que Harrison Ford, ya más por viejo que por diablo, se basta y se sobra para conseguir lo mismo, pero es que esta jovencísima chica es algo extraordinario, como su rostro pasa de la candidez a la furia con esa gracilidad de las que serán grandes.

El film recupera el espíritu de las originales, más aventura y personajes, y se aleja de las grandes batallas épicas y tramas políticas de las nuevas. George Lucas siempre había dicho que las originales eran un 10% de lo que había imaginado y las nuevas un 90%, que él siempre había visionado grandes batallas épicas, pero que por motivos tecnológicos se quedó en lo que fueron. Es curioso, pues, ver como lo que cristalizó fue ese 10% de la visión total y que al final las grandes y épicas episodio 1 a 3, lo que Lucas siempre quiso hacer, no hayan cuajado nada bien y en estas nuevas entregas se haya optado para volver a la fórmula “simplificada”. Curioso destino.

¡Vamos Daisy ponte a bailaaar, que tu lo haces fenooomenal!
¡Vamos Daisy ponte a bailaaar, que tu lo haces fenooomenal!

Lo que desde luego es un acierto, algo también sacado de las originales y lejos de las nuevas, es que no toda la galaxia deber ser generada por ordenador. Un visionado de los episodios 1 a 3 después de ver esta entrega y os daréis cuenta de lo que digo. Algunas escenas de guerra se parecen más a videojuegos o a la serie de animación que hacen en televisión que a una película. En esta nueva entrega muchos de los alienígenas que aparecen son muñecos, y eso se agradece. Envejece mucho mejor y lo hace todo más creíble, incluso los personajes que son generados por ordenador salen ganando.

Si hay que ponerle un pero, es que la banda sonora no está todo lo bien implementada que podría estar. Aunque escuchada a solas es igual de grande que la de cualquier otra entrega, no se ha usado con la misma maestría. No hay un momento de puesta de sol (de soles) en que la música te hace entristecer de la misma forma que está Luke, o en que el solo sentir de la marcha imperial ya te hace saber ver la maldad de los personajes en pantalla.

Finalmente, había quien decía que sería un episodio llano, que no arriesgarían ni harían nada demasiado atrevido. Se podría decir que hasta cierto punto es cierto, este episodio es casi una fotocopia de los episodios 4 y 5 puesta al día, incluso el argumento parece el mismo según como lo mires, pero no. J.J. Abrams y compañía han sido valientes y la cinta tiene acontecimientos que abrumarán y trastornarán a más de uno.

Yo de vosotros no me perdería esta película, ni que no hayáis visto nunca una de Star Wars. El único riesgo es que os convirtáis en un nuevo fan. Y recordad, la fuerza estará con vosotros, siempre.

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