INTRODUCCIÓN

El equipo desarrollador de The Creative Assembly, nos entrega este nuevo DLC para el título, que va camino de convertirse en referencia de aquellos que mezclan los géneros de estrategia por turnos y estrategia en tiempo real, un estilo propio que no pocos mencionan ya como estilo Total War.

Recordemos que nos encontramos en la segunda entrega de un proyecto, esto es, trasladar el universo de Warhammer Fantasy al ocio electrónico. Al igual que ya hizo Peter Jackson con su trilogía, acercando la Tierra Media al gran público, la compañía se propone en una trilogía de títulos aún no finalizada, animar y traer el Viejo y el Nuevo Mundo, así como toda la historiografía de Fantasy al público comercial

GENERALIDADES

En esta nueva expansión, nos pondremos en la piel (o quizás, en las mortajas) del antiguo reino de Nehekara. Milenios después de los pactos que llevaron al reino a perder la mortalidad y convertirse en un reino No-muerto, y mientras otras razas pugnan por controlar el vórtice en una carrera desesperada, nuestro nuevo reino se dedicará a la búsqueda de los diferentes tomos de Nagash, el legendario hechicero y creador de la mítica Pirámide Negra. Tanto en la propia campaña por turnos, como en las batallas en tiempo real, nos encontraremos con dinámicas únicas de la raza, que dotarán de personalidad a esta peculiar facción.

DISECCIONES

A nivel gráfico, se agradece el cuidado de los detalles que veníamos disfrutando desde el lanzamiento del primer título de la trilogía. El juego es un espectáculo en lo visual. La inmensa mayoría de detalles están mimados, desde las unidades hasta la interfaz, la cual varía en función de la facción controlada. Las unidades están fielmente representadas en relación al juego de mesa y los brillos, detalles de armaduras y armas, nos hacen deleitarnos en cuanto acercamos la cámara. Los escenarios, tanto en el primer plano como en los paisajes de fondo, las animaciones de hechizos tienden a una perfección y se nota un especial cuidado en no defraudar en este aspecto.

Cabe mencionar que se respetan los fenómenos climáticos que interaccionan con el mapa y la destrucción progresiva de las ciudades en función del daño recibido, novedades que aparecen en la segunda entrega de la trilogía que nos espera. El poder ver como pasan las nubes a lo largo del mapa, generando sus propias sombras, o como una piedra rompe parte de las almenas de una muralla, otorgan un punto de realismo todavía mayor al que estamos acostumbrados desde los inicios de esta andadura.

La facción que se nos oferta está muy influida estéticamente con el Antiguo Egipto, y este trasfondo y línea visual se mantiene, tanto en los mapas nuevos, como en las ciudades que aparecen: en esta entrega, encontraremos mapas desérticos, donde la arena parece salir incluso a través de las teclas del equipo.

 

Añadido a esto, el juego de cámaras, la variedad de puntos de vista, pudiendo tomar directamente la primera persona de un soldado común, no da libertad de elección, nos obligar a introducirnos en lo vertiginoso de una batalla con miles de unidades interaccionando. No está de mas poner Pausa el juego, y disfrutar con la cámara atravesando tanto los ejércitos, como las ciudades y el mapa en si.

Todo esto nos lleva a un título exigente en cuanto a requisitos gráficos, pero con multitud de opciones para poder optimizar el rendimiento y poder llegar a la mayor cantidad de equipos posible

El aparato sonoro se intuye como el actor secundario que acompaña a otros componentes principales. De ello no podemos desprender que la banda sonora y los efectos sonoros no se hayan cuidado, muy al contrario. Respecto al juego original, el DLC nos ofrece una ligera modificación de la música inicial, algo quizás nimio, pero desde luego muestra de lo que encontramos posteriormente. En campaña, los sonidos ambientales varían en función de en que parte del mapa situemos la cámara, mientras que en batallas, las voces, los sonidos de la caballería galopando, los golpes y gritos, incluso las cornetas y los sonidos derivados de los efectos de hechizos, se comenzaron a personalizar en su momento y, por supuesto, se ha personalizado para esta nueva facción.

No podemos olvidar el aspecto fuerte de es título y por supuesto, de toda la entrega hasta la fecha, como es la jugabilidad. Sin duda, las batallas de asedio y la interacción de las unidades con las ciudades es el punto mas flaco de todo este aspecto, ha sido así desde los inicios de Warhammer Total War y en este DLC no se aprecian mejoras sustanciales. Salvando este aspecto, clave a mejorar en próximas ocasiones, tenemos que tener en cuenta un detalle importante: cuando comienza este camino, nos encontramos con una franquicia Total War acostumbrada a la adaptación de épocas históricas. El desafío con Warhammer Total War pasa por saber adaptar a unidades que vuelan, unidades que lanzan hechizos, unidades del tamaño de un ogro o monstruos gigantes y que estas diferentes físicas, interaccionen de manera fluida. Este desafío, que venía de un punto de partida donde se producían críticas en este aspecto en otros Total War, se ha solventado con increíble eficiencia y quizás de este problema resuelto y del propio nombre Warhammer unido a Total War, nos encontramos con un aumento importante de una comunidad multijugador internacional y promovida desde los propios desarrolladores.

Una vez identificado este primer reto, un título de estas características, por el propio objetivo de intentar llevar a lo audiovisual un juego de estrategia de mesa, se enfrenta a un reto, menos superficial, y sí muy sutil y delicado: poder captar la esencia de cada una de las facciones, su estilo de juego, sus carencias y fortalezas. Quizás en otros títulos históricos nos encontremos con una mayor uniformidad en los estilos de juego en función de las facciones y el reto se encuentre en que los diferentes grupos de tropas no se desequilibren respecto a otros. Pero, en este caso el reto conlleva un nivel de dificultad mayor. No solo se deben equilibrar los diferentes tipos de tropa sino que además, se han de identificar los estilos de juego de unas y otras razas, muy diferentes entre sí, con le objetivo que estos intentos de equilibrar estilos muy diferentes no acarreen diferencias abismales de poder entre unas razas y otras. Una tarea que la creadora del juego de mesa, Games Workshop no solucionó en 20 años. La aparición de este DLC implica implementar una nueva raza, con sus pros y contras, en este delicado juego de poderes. Cabe esperar que, ante la imposibilidad de equilibrar perfectamente un juego con estas premisas iniciales, Creative Assembly recoge quejas de los jugadores y progresivamente, acople de la mejor manera posible esta nueva raza a todas las anteriores, tarea que ya lleva realizando con el resto de facciones.

LAS SOMBRAS

Si recapitulamos todo lo dicho, parece que nos podamos encontrar ante un juego que se pueda convertir en un imprescindible para todos aquellos que somos aficionados o al género de estrategia, o al mundo Warhammer. Sin embargo, la franquicia ha copiado los feos vicios de venta fraccionada que comenzaron con Rome Total War II. Este DLC no es mas que la enésima muestra de esta estrategia de marketing y hemos de tener en cuenta que no es un juego completo. Si sumamos solo la segunda entrega, ya llevamos dos DLC de pago y dos gratuitos, uno de ellos si y solo si ya poseíamos la entrega anterior. Si decidimos completar el pack entero, con el primer y segundo título y todas las expansiones, nos encontramos con que el precio asciende ya a casi 200€. un precio que cada uno valorará si se encuentra excesivo, o no, sobre todo en función de lo ofertado por la compañía, que es mucho sin lugar a dudas, pero un precio que de manera indirecta se nos encubre con este procedimiento de venta fraccionada. Cabe reflexionar si esta estrategia tendrá repercusiones a largo plazo en las ventas.

CONCLUSIONES

Llevamos años con un descuadre entre oferta y demanda que daría de bruces a cualquier defensor del libre mercado: mientras que existía una demanda de larga data por poder trasvasar el juego de mesa y su trasfondo al ocio electrónico, las diferentes ofertas realizadas hasta el momento había tenido, como mucho un éxito muy discreto. Esta discrepancia, era todavía mas sangrante si tenemos en cuenta que la adaptación electrónica de otro juego de mesa similar, Blood Bowl, está plenamente asentada desde hace años.

Creative Assembly se propone cubrir esta demanda, y, a la vista de la ambición invertida y los precedentes mencionados, muchos podrían calificarlo de locura. Una trilogía, 16 razas, con diferentes facciones dentro de cada raza, en un mapa que ya hoy es inmenso y que en principio podría ser el doble de grande que el que ya hemos visto, desde una óptica Total War. Dado el éxito actual, parece que nos encontramos asistiendo a la forja de un juego que en unos años, podría convertirse en un clásico imprescindible, como ya lo fue Medieval Total War II. Y lo que nos queda por ver. La ambientación, la calidad gráfica, el juego de cámaras. Al igual que en los buenos programas de cocina, solo nos falta ser estimulados desde el olfato para terminar de bucear completamente en una batalla de Warhammer. Sin duda el título y este DLC se posicionan en este camino que muy pocos videojuegos han recorrido

Cabe preguntarse si la política de marketing, tendente a generar mala opinión entre los usuarios no interferirá en el éxito, no solo ya del éxito de este DLC, sino del título al completo.

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