¿Cómo sería Star Wars desde el punto de vista de una persona normal? ¿Cómo vivirían los individuos sin poderes sobrehumanos los grandes acontecimientos históricos de la galaxia muy, muy lejana? Estas son las preguntas que responde, muy exitosamente, Star Wars: Rogue One.

¿Cómo sería una facción rebelde extremista y terrorista en Star Wars? En Star Wars: Rogue One los rebeldes toman decisiones equivocadas, matan a sangre fría por la causa y se mueven en una gama de grises mucho más profunda y compleja que la clásica luz contra oscuridad del episodio más reciente de la saga ¿Cómo sería la lucha de poderes entre altos mandos del imperio galáctico? En Rogue One vemos como interaccionan los mandos imperiales entre ellos, con sus trepas, sus poderes fácticos y los medallismos. Con sus ingenieros paramilitares y como los trataría un régimen fascistoide como el imperio galáctico ¿Cómo luchan los políticos que abogan por la libertad contra la tiranía en Star Wars? Como en la realidad misma, el imperio, la opresión, son todo uno y están alineados, mientras que la democracia y la libertad están fragmentadas y se pierden en negociaciones y reuniones que desembocan en desacuerdos e inacción.

Rogue One es una película madura y oscura, un soplo de aire fresco que expande el imaginario creado por George Lucas a nuevos terrenos pero encajando perfectamente en este universo. Es exactamente lo que se puede esperar de un spin off; aunque es curioso que a pesar de ello tenga tantos lazos con “Una Nueva Esperanza” que se la puede considerar una auténtica precuela. Es de agradecer que no se aproveche excesivamente de esto y no resulte en un intento de ser lo mismo otra vez.

Todo ello conduce a que tenga una buena parte de “fan service”, los más acérrimos seguidores reconoceremos un montón de detalles y guiños dirigidos a nosotros. Incluso arregla de forma muy satisfactoria una cuestión de la primera película que algunos nos hemos estado preguntando toda la vida. La aparición sorpresa y extraordinaria, ya veréis lo quiero decir, de varios de los personajes clásicos añade también unos puntos de nostalgia pero, como digo, sin abusar.

El reparto de la película cumple. Diego Luna lo borda en el papel de espía sin escrúpulos que debe hacer el trabajo sucio. Felicity Jones convence como una rebelde perdida y su cambio cuando descubre la verdad sobre su padre. El androide K2-SO hace que no se eche de menos a R2-D2 y C3-PO en ningún momento. Ben Mendelsohn esta acertadísimo como un gran cargo imperial con una ambición desbordada. Los personajes se hacen querer a pesar de ser los más imperfectamente humanos que hayamos visto en Star Wars. Es cierto que otros secundarios faltan de profundidad y no se les coge cariño, aunque creo que entenderéis que hay una razón para ello.

Los que sufrían por haber apartado a John Williams del apartado musical que se queden tranquilos. Igual que a estas alturas apartar a Lucas de todo el control ha sido conveniente, al apartar a un Williams con también claros símbolos de desgaste creativo en “El Despertar de la Fuerza” y designar a Michael Giacchino se acierta. La banda sonora vuelve a saltar a la palestra y emocionarnos con melodías que recordaremos.

Me ha parecido excepcional y muy emotivo el final, el film es un crescendo que empieza poco a poco y va subiendo, hasta un clímax final muy bien desarrollado y rematado. Un spin off muy bien realizado, con los lazos justos con la trama principal y con una notable personalidad que le da para valerse por sí mismo. Deja de ser Star Wars “Fantasía” para ser “Bélica / Acción” y se agradece la valentía que demuestran sus creadores, y el director Gareth Edwards, en dar este paso.

Rogue One: Una Historia de Star Wars es un genial spin off, lleno de emoción y mucha personalidad. Una visita diferente y genial a la galaxia muy lejana que tan bien conocemos.

  • Rogue One
4.5

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