Resident Evil 7 Biohazard para PS4, PC y Xbox One vió la luz el pasado 24 de Enero de 2017. Desarrollado por Capcom, se trata de un videojuego survival horror en primera persona, siendo el primero de la saga en esta perspectiva (obviando los olvidados spin-off de Psx Gun Survivor o la saga Chronicles que apostaban por disparos sobre railes). Además, la versión para PlayStation 4 se puede jugar en modo de realidad virtual ya que es compatible con las gafas PlayStation VR.

El punto de partida argumental de Resident Evil 7: Biohazard tiene una sorprendente importancia, no sólo como mecanismo de arranque sino también como forma de aportarle combustible a la experiencia en todo momento. En el título somos Ethan Winters, un joven que pierde a su pareja en un viaje que ésta realiza a Luisiana, y del que no conocemos demasiados detalles en nuestros primeros pasos.

El juego se abre con una cinemática en la que contemplamos el último vídeo de nuestra pareja, en el que a pesar de estar en obvios apuros nos ruega que no vayamos en su búsqueda, y ahí comienza la aventura. La última pista lleva a nuestro protagonista a un lugar perdido en mitad de los pantanos que rodean a Nueva Orleans y que son, literalmente, una jungla al margen del mundo donde puede pasar absolutamente de todo sin que nadie se entere. El lugar perfecto para una historia de terror como ésta que, además, recibe el aderezo estupendo de la familia Baker como principal némesis.

Y es que la propia idiosincrasia del videojuego, planteado en primera persona y sin demasiadas conversaciones con Ethan como protagonista, provocan que sea complicado empatizar con él. Así que en Capcom, conscientes de que necesitan algo reconocible para dotar de carisma a la experiencia, han ideado esta aterradora familia de psicópatas que son los Baker, y que nos van a atrapar al poco de comenzar la campaña para torturarnos y perseguirnos sin cuartel. Durante las entre 11 y 13 horas (muy corta duración bajo nuestro punto de vista) que puede llevarnos completar el videojuego en nuestra primera partida, vamos a pasarlas verdaderamente canutas, pero desde la compañía nipona se han asegurado de que en ningún momento nos cansemos, ofreciendo una fórmula que alterna golpes de efecto sorprendentes, secuencias muy angustiosas y otras donde el planteamiento se abre un poco más para que decidamos cuál será el siguiente paso a dar en el complejo en el que residen los Baker. No es que sea un mundo abierto, pero hay varios edificios que recorrer con cierta libertad y distintos objetivos que ir acometiendo, así que podemos decidir cumplirlos como deseemos.

Sin pretender hacer spoilers en este análisis de dicho juego, sí se puede decir que la estructura general es, básicamente, lo que la gente había venido sospechando desde el principio. Cada miembro de la familia Baker tiene su área de influencia en la campaña, y vamos enfrentándonos a ellos de uno en uno como si fueran episodios de una serie. Acabamos con uno, y se abre otra zona donde nos amenaza el siguiente, pero siempre con la posibilidad de volver hacia atrás por si nos hemos dejado algo. De hecho una de las mejores cosas que hace el videojuego de Capcom es, precisamente, el hacernos ir hacia atrás y hacia delante de forma constante y manteniendo nuestro interés (un claro guiño a los orígenes de la saga). Puede que encontremos distintas puertas en la primera zona cuya llave no podemos encontrar hasta bien avanzada la aventura, así que la intriga de saber qué se esconde tras ellas nos animará a retornar de forma más o menos habitual a puntos ya visitados. Los miembros de la familia se van moviendo buscándonos en una persecución sin tregua, así que no te extrañe si encuentras una llave, vuelves atrás para tratar de activarla para acceder a una zona con poderosos ítems que te hacen falta y acabas topando con, por ejemplo, el terrorífico Jack que acaba con tu vida.

Siendo como es este Resident Evil 7 prácticamente un reinicio de muchos de los estándares de la franquicia, huelga decir que todo ello viene acompañado de abundantes evoluciones visuales. El hecho de plantearlo todo en primera persona es el primer cambio radical, pero no es el único para un videojuego tremendamente arriesgado en casi cada faceta visual. A nivel artístico es una producción formidable, que es capaz de reproducir algunas de las estancias más sórdidas y terroríficas que hemos visto en los últimos años y que, además, es capaz de exhibir una generosa baraja de lugares que recorrer a pesar de lo que la primera demo y los distintos tráilers parecían dejar ver.

Apenas hay fallos en su acabado, salvo algún bug muy puntual o alguna animación que no concuerda correctamente, y en líneas generales transmite la sensación de un trabajo bien hecho. Los puntos álgidos son la iluminación, como es lógico, así como la propia creación y diseño de estancias; y también determinados efectos que se emplean para crear el ambiente que el título logra casi desde el primer minuto hasta el último. Los más bajos vienen de algunas texturas de escaso nivel de detalle, y en el modelado de las criaturas, con diseños algo perezosos basados casi siempre en patrones comunes y faltos de imaginación. Con lo cuidado y carismático que es el diseño de los Baker, llama la atención la pobreza de medios que exhiben el resto de las criaturas que nos amenazarán. El miedo, como suele suceder a menudo, viene más de las secciones en las que el videojuego economiza esfuerzos y se limita a sugerir cosas aterradoras (y las partes en las que la niña nos ronda son buena muestra de ello), que cuando muestra intención por enseñar a cara de perro su flojo catálogo de monstruos.

A nivel artístico es una producción formidable, a eso ayuda también un apartado sonoro implacable. La música en líneas generales tiene una diversidad en las partituras muy abierta, pero también sabe dosificarse y relegarse al segundo plano de una mayor parte de silencios que dejan su lugar a los omnipresentes efectos de audio. Precisamente en éstos es donde RE7 obtiene sus mejores resultados, ofreciéndonos pistas muy útiles para saber a qué atenernos y ayudando también como un elemento más que compone este ambiente general que destila el programa y que está muy mimado. Por otra parte el juego está traducido y doblado a nuestro idioma, algo que no siempre ha sucedido en todas las entregas de la saga, y pese a que el nivel es más que aceptable sí que es cierto que en algunos casos las voces no hacen ni remotamente justicia al nivel de angustia que debería (sobre todo en el caso del protagonista).

Como conclusión Resident Evil 7 es muchas cosas pero, ante todo, es una extraordinaria noticia para la saga. Tras pasar por la acción pura y dura en esta ocasión tenemos un videojuego que, por fin, asume el género survival horror con conocimiento y gran resultado. Si tenemos claro que el estilo de las primeras entregas nunca volverá, o por lo menos de momento, la obra es estupenda y respetuosa para veteranos de la saga y para las personas que jueguen a su primer Resident Evil. Tiene sus irregularidades y si se sigue esta línea hay campo de mejora para una octava entrega, pero el camino escogido es el adecuado y, por fin, parece un videojuego capaz de satisfacer a todos los perfiles de público. Como rasgo negativo destacaríamos tanto la corta duración del modo historia como el lanzamiento de DLCs habiendo sido lanzado el juego hace un mes escaso.

 

  • 8/10
    Resident Evil 7. Análisis - 8/10
8.0/10

Resumen

Una gran noticia para los amantes del género de terror en general y para los amantes de la saga Resident Evil en particular. Se aleja del acción en pos de la supervivencia al igual que sus primeras entregas pero adaptando sus mecánicas a un modelo mucho más actual. Más que una experiencia.

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