En algún momento hay que pensar en regresar a nuestro hogar, nuestros orígenes. No podemos renegar de ellos por mucho que lo intentemos.

No importa lo lejos que lleguemos, hacia donde vayamos o viajemos. Siempre regresaremos. Cuanto más lejos estamos más sentimos nuestro origen, nuestra casa.

A medida que los años vuelan sobre nosotros aprendemos a apreciar las cosas que suceden a nuestro alrededor de diferente manera, y eso nos sirve para crecer, para regresar siendo más sabios.

Por qué irse lejos para regresar no significa cambiar, significa crecer, ser humano, querer las cosas de verdad, sentirlas; crecer como el árbol que envejece con el paso de los años, que permanece imperturbable ante la erosión del tiempo y que muestra a todos como su fortaleza proviene de su origen, de sus raíces.

Regresar siempre está bien, da igual que lleves en tu regreso, por que siempre, y digo siempre, regresarás con cosas nuevas.

Coming home!

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