Passengers. Crítica

Passengers llega a la gran pantalla española el próximo Viernes 30 de Diciembre bajo el disfraz de género de ciencia ficción pero escondiendo mucho más. (Texto sin Spoilers)

Passengers cuenta la historia de dos personas que debían estar en el viaje de su vida –un viaje de 120 años a un nuevo planeta– cuando se despiertan 90 años antes de lo previsto”, cuenta Chris Pratt, protagonista del filme junto a Jennifer Lawrence. “Sin embargo, al parecer hay una razón por la que se han despertado antes. Tienen que resolver el misterio de la avería y arreglar una nave que falla precipitadamente si quieren sobrevivir y salvar las vidas de los pasajeros en la mayor migración en masa en la historia de la humanidad”.

 

La producción dirigida por Morten Tyldum y protagonizada por Jennifer Lawrence y Chris Pratt es una película profunda, que invita a la reflexión. No en un sentido estrictamente filosófico  o empíricamente físico como lo hizo Nolan en su aclamada Interstellar allá por 2014, sino todo lo contrario, en un sentido plano y sencillo. No nos exige una concentración desmesurada y por ello nos facilita el deleite puro por lo que estamos viendo en pantalla. Porque lo que estamos viendo es un espectáculo visual. El film entra por los ojos desde el primer momento con un despliegue de efectos visuales acorde al tipo de producción que es. Todo está cuidado al mínimo detalle y en todo momento creeremos que el futuro que se nos muestra es real, tan real como sencillo.

El contexto de ciencia ficción es meramente una excusa, una buena de hecho, para contar una historia. Porque la verdadera protagonista del film es la soledad. La película recuerda más a lo visto en producciones del corte de Náufrago (Robert Zemeckis, 2000) que a cualquier otra del género, quizás alguno pueda ver en esto alguna similitud con 2001: Una Odisea en el espacio, sin embargo el ritmo en este caso está construido para disfrute del espectador. Empatizaremos con la situación vivida por sus personajes y nos iremos adaptando a medida que ellos lo hacen, tanto en el primer como en el segundo tramo de película (el tramo final ya es harina de otro costal que abordaré más adelante).

El reparto resulta más que solvente. Chris Pratt no puede evitar aportar un matiz cómico que por otra parte le viene como anillo al dedo a su personaje (Jim), si bien es cierto que en determinados casos puede restarle cierto realismo a la interpretación. El personaje de Jennifer Lawrence (Aurora) está bien escrito casi en su totalidad (se muestra un tanto irregular al final) y la propia actriz crece a pasos agigantados año tras año. Laurence Fisburne disfruta de un pequeño papel que servirá como desencadenante de la parte más endeble de la película. Rompe un poco la química entre los otros 2 intérpretes principales y por tanto la esencia de la película, aunque el problema viene desde el guión y no desde su interpretación. No puedo finiquitar este apartado sin hacer mención a Michael Sheen en su papel de barman autómata a la vez que consejero espiritual de Jim. Brillante en cada plano, cobra un protagonismo subyacente digno de alabanza, todo un homenaje a Lloyd (la famosa ensoñación tras la barra de El Resplandor interpretada por Joe Turkel).

 

Passengers muestra un gran problema y es que pese a facilitar el arco argumental al espectador durante el desarrollo de todo el film, no contento con esto y con la clara intención de agradar al espectador más generalista, se convierte en una película de acción vulgar. En cierto punto puede parecer incluso necesario cuando uno intenta indagar cuál será la conclusión de la película en vista de lo acontecido, sin embargo a la postre esta teoría se va al traste y nos ofrece un final que pese a que puede agradar a muchos, no es coherente ni con el ritmo ni con la profundidad mostrada en los dos primeros tercios de proyección. Un final que sí enturbia el resultado global de la producción pero no la echa por tierra, siendo una película notable que eso sí, se queda a un paso de la excelencia.

  • Passengers
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