Diez minutos, ni más ni menos, tan solo esa pequeña porción de tiempo es lo que necesitarás para saber y/o entender qué estás viendo. Avengers Infinity War empieza prácticamente donde concluyó Thor Ragnarok y lo hace con una clara declaración de intenciones. Diez minutos con una gran carga dramática, con ritmo y con acción que nos darán a conocer que este crossover tendrá consecuencias importantes en el universo cinematográfico de Marvel. No es una película más dentro de la franquicia. Un tono más maduro, por momentos más oscuro (marca de la casa Russo) y una trama bien desarrollada dentro de su propia simpleza se presentan en la gran pantalla sin darnos tiempo a respirar y entonces es cuando uno se para a pensar todo lo que queda por delante… Y básicamente lo que queda por delante es más de lo mismo y siempre en el buen sentido.

Infinity War me ha parecido la mejor película del género de superhéroes que haya visto, y las he visto de todos los colores. Ofrece todo lo bueno que el lenguaje del cine pueda ofrecer pero siempre en armonía con el lenguaje del cómic. Bebe de todo aquello que Marvel ha ido sembrando durante la última década y no pierde el tiempo en explicarnos eventos acontecidos por lo cual no será apta para despistados sino más bien un homenaje a todos cuantos llevamos varios años disfrutando de un universo cinematográfico que juega con sus propias reglas y que habla su propio lenguaje.

Quizás, uno de los principales problemas que los Russo tenían a priori era la carga de protagonistas que debía juntar en un solo film directamente heredados de ni más ni menos que de 18 películas. Sin embargo el mejunje funciona a la perfección a base de dividirlos en grupos que casarán mejor o peor a gusto del consumidor pero que no enmaraña la trama y deja a cada uno su momento de gloria. Aunque si alguien destaca en esta película es precisamente el antagonista, Thanos. Lejos de ser el malo maloso de turno, el titán loco se muestra como un personaje cargado de dramatismo, con un leitmotiv claro, definido y argumentado. Interpretado por Josh Brolin sorprende lo bien que luce en pantalla un personaje elaborado por ordenador y sino alcanza el trono en este tipo de caracterizaciones, roza las cotas más altas dónde siempre tendremos a Andrew Serkin con su Gollum como el gran referente. Toda una sorpresa.

La duración de la cinta puede parecer excesiva a priori pero una vez terminado el film se me antoja necesaria más que por lo que cuenta, por cómo lo cuenta.
Quizás sobran algunos minutos en la trama de Thor y se echan en falta algunos más en la de Stark, sin embargo la acción coexiste coherentemente y los saltos de trama no rompen el ritmo.

Quizás escriba estas lineas dejándome llevar por la euforia de ver un producto que respeta dos de mis grandes pasiones como hacía tiempo que no veía, sin embargo considero que estoy siendo justo en cuanto a lo que se presenta en pantalla y si bien el film puede no ser recomendado para público ajeno a este tipo de producciones, es un caballo ganador para iniciados y amantes del género. ¿Su peor pega? Esperar un año completo para conocer el verdadero desenlace. Un sobresaliente.

 

 

 

  • Infinity War. Crítica.
5