Con la edición Blu-Ray de Kingsglaive Final Fantasy XV ya disponible (finalmente se llama Final Fantasy XV: La Película en España) la cinta de Takeshi Nozue basada en la decimoquinta entrega jugable de la saga de Square Enix para PS4 y Xbox One nos da paso al tan ansiado y esperado juego.

Kingsglaive: Final Fantasy XV se trata de una película de animación que sirve como introducción de los acontecimientos que viviremos en Final Fantasy XV. Forma, junto con Brotherhood: Final Fantasy XV, los pilares del universo expandido que la compañía preparó antes del lanzamiento de la decimoquinta entrega jugable de la saga en PS4 y XBox One.

 

La película nos sitúa en los instantes previos al comienzo del juego. En lugar de centrarse en Noctis, el príncipe heredero de Lucis al que controlaremos en el juego, o en su grupo de amigos, Final Fantasy XV: La película nos pone en la piel de Nyx, uno de los miembros de los kingsglaive que dan nombre a la cinta. Este cuerpo de élite, por obra del propio rey Regis (padre de Noctis) comparte alguno de los poderes mágicos del monarca (como el teletransporte con lanzamiento de espada, muy importante en el juego de Final Fantasy XV).

Sin ánimo de spoilear ni destripar el argumento de la película, aunque sería difícil teniendo en cuenta que cualquiera que haya leído algo sobre la trama del juego ya sabe qué va a pasar en la película, todo gira en torno al tratado de paz entre el reino de Lucis y el de Niflheim (el Imperio, es decir los malos). Lucis está completamente cercada por el Imperio, tan sólo la ciudad de Insomnia (capital del reino) resiste gracias al escudo mágico que sostiene el poder del cristal y del propio rey Regis. Una serie de giros argumentales, traiciones y acciones heroicas van moldeando la trama hasta un final espectacular en lo técnico pero algo flojo en lo argumental ya que según transcurre la película podemos intuir mas claramente su desenlace.

Y es que en lo técnico es un filme asombroso. El realismo de algunas escenas es increíble, los efectos de partículas y la iluminación están muy cuidados, hasta el pelo de los personajes siguen estando tan trabajado como siempre. Hay momentos en los que los escenarios y algunos objetos parecen sacados de las mismísima realidad. Desafortunadamente el personaje de Lunafreya consigue sacarnos del trance gracias a unos movimientos un tanto robóticos. También veremos secuencias de acción que pese a ser tecnológicamente punteras resultan bastante aburridas. Me refiero a las batallas entre  demonios gigantes, kaijus o invocaciones. Vienen a ser un sucedáneo de las batallas de Pacific Rim (o por qué no decirlo, de los Power Rangers) pero más flojas.

El problema viene con los personajes. Me atrevería a decir que el protagonista Nyx, es algo plano y soso. En la trama, además, hay personajes como Crowe, una de las chicas del grupo de magos-guerreros, que nos hace vivir momentos dramáticos sin apenas conocerla. Eso sí, hay secundarios geniales, empezando por en malvado canciller del Imperio, el Emperador en sí que tampoco está nada mal y, especialmente, el rey Regis, padre de Noctis. Las conversaciones de estos personajes tienen un aire a Juego de Tronos que funciona a las mil maravillas aunque, desgraciadamente no tienen demasiado protagonismo en la película. Centrar la historia en el rey Regis hubiera sido lo más acertado.

Algunos verán en la estética de la película (y el juego) un problema, ya que tiene ciertos toques que se asemejan en demasía a nuestro mundo y recordamos que la historia tiene lugar en un reino de fantasía, con esto me refiero a la publicidad encubierta de modelos de coches reales (Audi ha invertido en el producto) o a unos unos escenarios que también podrían ser los de alguna ciudad real, de una especie de Tokio mágica – futurista. A pesar de todo, la temática, y la ambientación en general, consigue que aumenten las ganas de profundizar en el universo que gira en torno a esta entrega, cosa que podemos hacer desde el pasado 29 de noviembre, cuando Final Fantasy XV salió a la venta en PS4 y Xbox One.

En conclusión, creemos que el mayor mérito de la película es que sirve como aperitivo para Final Fantasy XV. Es básicamente, un prólogo en forma de película de casi dos horas, pero está claro que Square Enix no ha querido adaptar el videojuego al celuloide sino que directamente ha hecho una gran escena de vídeo que perfectamente podría estar incluida en el juego si su duración fuese más comedida. El problema aquí es que no es un producto gratuito como Brotherhood: Final Fantasy XV, la serie de animación que podemos ver sin dejarnos los cuartos. Habrá que pasar por caja y ahí es dónde muchos encontrarán la principal pega, ya que si quieres disfrutar de la experiencia del juego al completo se debería de adquirir dicho filme previamente.

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