Cinco años han pasado desde que Ridley Scott tirase la caña por última vez en tanto a lo que el universo Alien se refiere y de que nosotros picásemos cual moribundas criaturas acuáticas. Prometheus asentaba una base cuasi-sólida a la saga y nos presentaba un universo rico que podría haber funcionado mejor de lo que lo hizo si no fuese por ciertos agujeros de guión a los que Jon Spaihts y sobretodo Damon Lindelof (Perdidos) nos tienen acostumbrados. Tiene gracia que no solo nos quieran hacer pasar por tontos sino que además pretendan vender su producto como “artísticamente más fructuoso” ya que da lugar a la libre interpretación. Pues con estas, los seguidores de la saga llevábamos ya un lustro deseando ver cómo se arreglaba tal desaguisado. ¿Lo consigue Alien: Covenant? En parte. Seguid leyendo.

Covenant tiene lugar 10 años después de la citada precuela y por enésima vez veremos la clásica historia de exploradores espaciales perseguidos por una criatura implacable. Es curioso ver como ésta conecta con la anterior y como ya desde un principio veremos patrones comunes, sin embargo y con la lección bien aprendida Scott huye de los errores del pasado en pos del conservadurismo. Obtendremos muchas respuestas y puede incluso que lleguemos a pensar que no solo da un paso adelante en cuanto a coherencia narrativa sino que incluso hace mejor el producto que vimos en 2012. La historia puede llegar a parecer simplona, sin embargo huye del carácter  fortuito con el que todo sucedía en Prometheus y trata de darnos un cómo y un porqué.

Ser un director de la talla de Ridley Scott tiene sus pros y sus contras. Por una parte es fácil reconocer una manera de filmar muy característica, con una preocupación constante en lo visual y admirar una obra con firma y sello. Por otra, es más sencillo aún dar esto por supuesto y centrarnos en otro tipo de recursos. A estas alturas nadie va a admirar su fotografía por muy sublime que ésta sea, y que en este caso es. Quizás donde podamos atacar sea en otros puntos. El ritmo del film podría ser uno. No es que no sea el adecuado en cada sección de la película, el problema radica en que la película parece un híbrido destinado a contentar tanto a los fans de las entregas más añejas de la saga como a continuar lo que Prometheus comenzó y dejó a medias. En algún punto este empaste no encaja y da una sensación de pérdida en el espectador que no sabe a qué atenerse o qué es lo que en realidad está viendo. Así, conviviremos con una casi estricta continuación de la anterior entrega durante más de 2 tercios de film para volver a ver una reinterpretación del clásico del 79 en un demasiado apurado último tercio. Esta parte nos mantendrá en tensión pero siempre primando la acción por encima del suspense que en este caso apenas hará acto de presencia. De por medio nos encontraremos con un giro argumental que se ve a leguas y que precisamente molesta por esto, ¿de verdad se esperan que suponga sorpresa en algún caso?

En cuanto a las interpretaciones veremos a un gran Michael Fassbender combinando los papeles de David y Walter y a una correcta Katherine Waterstone que interpretará a Daniels como la nueva heroína en una serie con una clásica tradición en que las féminas desarrollen este rol.  En el caso del primero su mérito no sabemos si se esconde en una buena interpretación o en la particularidad de interpretar a un autómata frio y poco expresivo. Yo me inclino más por lo primero pues su personaje transmite una sensación de desasosiego que pone los pelos de punta. En el caso de Daniels vemos un cruce entre el personaje de Noomi Rapace en la precuela y una teniente Ripley de saldo que aunque correcta no pasará a la historia de esta mitología de ciencia ficción. Los demás personajes son un mero acompañamiento sin carisma ni apenas participación. Una pena en el caso de Oram (Billy Crudup), personaje que carece del desarrollo que sin duda merece al personificar cuestiones morales e introducir asuntos religiosos en la saga.

Con esto y con todo no podemos decir que Alien Covenant sea una mala película. Tampoco es un mero pretexto para estirar el chicle pues se valora que se establezcan las bases de un universo que ha pasado a formar parte de los clásicos de la gran pantalla. Quizás la película carezca de personalidad pues a Scott se le ve más inclinado a terminar lo que empezó en Prometheus que a reinterpretar su clásico del 79, algo que seguramente la petición popular ha forzado a introducir en la película. Soy consciente de que decepcionará a muchos, algunos aportarán argumentos de peso y otros serán víctimas de su propia idealización pre-visualización, sin embargo recomendaría verla en todo caso a los amantes de la saga. El resto del público verá un film que es rico en lo visual y entretenido sin más como producto.

Reseña
Alien Covenant. Crítica.

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